miércoles, 27 de marzo de 2013

Reality: Demasiada fe y paciencia


Matteo Garrone, director de Gamorra con la que ganó el gran premio del jurado en el festival de Cannes, mantuvo nomicaciones en los Globos de Oro, BAFTA  y otros premios que le han generado cierta fama internacional, nos presenta esta especie de mezcla entre drama y comedia, aunque de comedia tiene más bien poco, donde hace una clara crítica a la telebasura abundante en Italia y con el que ha ganado otro gran premio del jurado en Cannes.


Luciano (Aniello Arena), un padre de familia de vida austera  que se dedica a realizar pequeños timos con robots de cocina y posee una pescadería de escasos ingresos, se autodenomina un personaje. Este personaje, para complacer a su familia, decide presentarse a un casting de Gran Hermano, el reality show por excelencia de Italia. Lo que empieza como un simple sueño se convierte en una obsesión llegando a trastocar la cordura de Luciano.

La película se centra en esa crítica a la televisión comparándola con la religión. Ante la posibilidad de entrar a la casa, Luciano, ve la oportunidad de abandonar su desdichada vida y convertirse en un ser adorado como Enzo, un ex participante del reality show que se dedica a hacer bolos en bodas y discotecas. Comienza a comportarse como un fanático religioso de fe ciega y paciencia infinita, realizando buenas acciones y evitando las malas como si fueran observadas por en este caso, los organizadores de Gran Hermano.
A mi parecer, pese a mantener un mensaje de crítica claro y contundente hacia la televisión, la película resulta decepcionante. No acaba de funcionar y sufres la sensación de que la trama no avanza, de que tras esa crítica evidente no hay nada más. No obstante, no resulta nada pesada de ver y es un entretenimiento aceptable.

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